Poza Martín, Raúl
3º E de Periodismo
Redacción Periodística
LOS ELEMENTOS DEL PERIODISMO
CONSIDERACIONES PREVIAS.
El título del libro es Los elementos del periodismo y en el título me he basado para realizar este trabajo, me explico. El trabajo consiste en dos partes: una primera donde realizo un resumen-análisis capítulo a capítulo y una segunda parte que es una opinión personal fundamentada apoyándome en el libro sobre el contenido del mismo.
Como se expone he llevado a cabo mi trabajo basándome en el título del libro por el siguiente motivo: todos tenemos claro que el periodismo actual (ya que según Kovach y Rosentiel periodismo ha existido en todas las civilizaciones de la historia) nació en el mundo anglosajón: ellos son los creadores, los que lo han evolucionado, los que están por delante, los más innovadores, los grandes profesionales con los medios y las empresas periodísticas más poderosas y eso queda claro a lo largo de todo el libro.
Para argumentar las teorías los autores se basan siempre en ejemplos ocurridos en los Estados Unidos o en el Reino Unido y en las opiniones de periodistas del mundo anglosajón que acudieron a las conferencias y o a las reuniones del Committe of Concerned Journalist, este aspecto es normal ya que los autores formaban parte del comité.
Pero repito que el título del Libro es Los elementos del periodismo, asique mi trabajo consiste en extraer del libro los elementos del periodismo que en el residen y exponerlos en los resúmenes de cada capítulo y de esta forma evitar una referencia constante a lo ocurrido durante años en el mundo anglosajón y poder obtener una visión general de los elementos periodísticos y del mundo del periodismo. En ocasiones es inevitable la alusión a ejemplos concretos u opiniones de determinados periodísticas ya que son necesarias.
Hechos como la Primera Enmienda estadounidense, que en palabras de los autores marca el inicio de la libertad de prensa, es inevitable no mencionarlos o acudir a ellos, este es un hecho por tanto, que en ninguna parte del mundo nos podemos olvidar. Pero reitero que mi trabajo no va a consistir en enumerar ejemplos o declaraciones del libro, si no en crear una visión de todos los aspectos periodísticos que nos aporta el libro.
Ya en la segunda parte de mi trabajo, en la opinión personal sobre el libro, si me acercaré más a las declaraciones de los profesionales del comité para poder argumentar mi opinión sólo del libro, ya que más bien la opinión consistirá en una reflexión sobre aquello que nos dice el libro, no haré una opinión vaga sobre el contenido, si no a través del contenido, realizaré una opinión sobre lo que desprende sobre el mundo periodístico.
CAPÍTULO I: PARA QUÉ SIRVE EL PERIODISMO.
Los primeros ejemplos que nos da el libro nos da la base del capítulo primero y nos da con sólo leer los ejemplos la respuesta a la pregunta que da título al primer capítulo: Para qué sirve el periodismo, tanto la frase de Anna Sembroska en Checoslovaquia al hablar de su programa de radio favorito, Sesenta minutos por hora: “ Teníamos la impresión de que si en la radio podían decirse cosas así, es que éramos libres”, le daba la sensación que alguien ponía voz a los sin voz. Así como todo lo contrario, negarse a ver la televisión polaca por que no aceptaban esas verdad, poniendo las televisiones en las ventanas mirando hacia la calle, es la forja de la opinión pública. Siguiendo con otro ejemplo de los autores a través de las palabras de Lech Walsa, ex-presidente de Polonia “hoy día es imposible que halla un nuevo Stalin”, y decía esto en referencia a la información, al periodismo, como dicen Kovach y Rosenstiel: “hoy en día, la información llega a demasiadas personas demasiado rápido para que sea posible un nuevo Stalin. Y es que la información creo la democracia.”
Por tanto, siguiendo a los autores, el periodismo crea a la comunidad, sirve a la democracia, ayuda a la sociedad, pero la hipótesis de los autores es muy acertada: esto sigue así o esta cambiando, para qué sirve el periodismo en la actualidad. Los autores lo sentencian así: “ El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos.” y este camino no se debe de abandorar nunca. Kovach y Rosenstiel nos reiteran la necesidad de información del ciudadano y como esa información que se le aporta le hace más libre y más seguro, que el periodismo no debe caer nunca en los intereses empresariales y económicos, debe caer en los intereses puramente democráticos, pero que esto esta siendo una tarea dificil. Desde el nacimiento del periodismo moderno como y de la opinión pública en los publick houses ingleses de comienzos del siglo XVII, así como en las ideas de los padres fundadores de Estados Unidos con su primera enmienda, se nos deja claro la necesidad de libertad de opinión y de prensa. James Carey dice lo siguiente: hemos desarrollado un periodismo que se justifica a sí mismo en nombre del ciudadano, pero en el que el ciudadano no desempeña ningún papel excepto el de la audiencia”, siguiendo al libro, debemos de tener cuidado con lo que aportamos a la sociedad y las informaciones y noticias que les damos a conocer y como se las damos a conocer.
La teoría del público interconectado: es una teoría de Dave Burgin, que ha sido editor de varios periódicos de Florida y California, esta teoría nos dice lo siguiente: encontramos tres tipos de lectores: el lector implicado, con un interés directo y personal por la noticia y una aguada comprensión de la misma. Un lector interesado, que le afecta por alguna experiencia personal y puede crear algún tipo de reacción, y el lector no interesado, que puede que la lea dependiendo de la opinión de los demás. Todos y cada uno de nosotros podemos pertenecer a alguno de estos grupos dependiendo del momento. Una persona muy experta en un tema, puede no serlo en otro, y por tanto, puede pertenecer a un grupo u otro dependiendo de la noticia. Debemos de tener claro que las personas somos más complejas que lo que dicen los esteriotipos y que por consiguiente, en un sociedad como la actual el periodismo, en palabras de los autores: se encuentra ante tres fuerzas que lo alejan de los principios de la ciudadanía”, estas tres fuerzas son: Internet, con su abundante información. La globalización, con su interconexión mundial y la tercera, el periodismo de acumulación, con unas pocos empresas periodísticas que acumulan la mayoría de los medios de comunicación. Por último en este capítulo se nos habla de como este fenómenos de multinacionales controladoras de muchos medios de comunicación pueden afectar y afectan a la libertad de prensa, y que el periodismo no debe de caer en esto.
CAPÍTULO II: LA VERDAD: EL PRIMER PRINCIPIO Y EL MÁS CONFUSO.
Los autores y todos nosotros lo tenemos claro: la primera obligación del periodismo es la verdad. Todos los periodistas que asistían a las conferencias y congresos del comité daban la misma respuesta: “hay que averiguar los hechos y hay que decir la verdad”, hasta los periodistas más ideologizados respondían los mismo, “se debe buscar la exactitud, imparcialidad y verdad, y esa busca continúa.” En palabras muy certeras de los propios autores del libro: “La verdad da lugar, en efecto, a una sensación de seguridad que nace de la conciencia veraz del mundo y de la que forma parte de la misma esencia de la información.” Kovach y Rosenstiel nos dicen que sobre la verdad siempre ha habido muchísimos debates en los que incluso se cuestionaba su existencia, como en los filosóficos. Por consiguiente, ellos creen que se debe de situar al periodista en la verdad, y lanzan la siguiente pregunta: qué significa el compromiso del periodista con la verdad. Si hablamos de verdad en el periodismo, hablamos al mismo tiempo de objetividad, pero parece que este debate muy académico en ocasiones no sirve para los profesionales de la información, ya que para muchos las escuelas o facultades de periodismo no sirven para nada. Los autores del libro lo tienen claro, “la búsqueda de la verdad por parte del periodismo es lo que en última instancia lo diferencia de otras formas de comunicación” y que “el periodismo busca una forma práctica o funcional de la verdad, la busca para que nos permita gestionar nuestra vida cotidiana. Kovach y Rosenstiel sentencian, “la prensa necesita concentrarse en la síntesis y la verificación. Tamizar los rumores, las insinuaciones, lo significante y lo superfluo y concentrarse en lo que es cierto y relevante de una noticia.”
CAPÍTULO III: PÁRA QUIÉN TRABAJA EL PERIODISTA.
Desde los últimos veinte años el salario de los periodistas no se vincula a la calidad de sus trabajos, si no al beneficio que obtiene la empresa a la que trabaja. Parece un aspecto muy claro si lo miramos desde la óptica empresarial y del negocio, que busca la máxima rentabilidad, productividad y la búsqueda de nuevos clientes, donde los incentivos marcan el ritmo de las redacciones. Pero esto no debería ser así, deben de darse cuenta, como nos dicen los autores, que han sido socavados. Esto como se sabe ha ocasionado unos problemas y discusiones morales muy importantes, los autores dan la respuesta a esta problemática: lealtad. La lealtad es el segundo principio del periodismo: el periodismo debe lealtad ante todo a los ciudadanos. Los periodistas deberían de anteponer los intereses de sus patronos a la lealtad, tener una conciencia social, como nos cuentan Kovach y Rosenstiel, “independencia del periodismo”, pero es muy complejo ya que es el salario y el sustento, en el fondo, de una persona lo que está en juego. Primero se debería tener lealtad al ciudadano y luego al patrono, opinan los autores. Un párrafo del libro nos muestra la independencia actual: “con el paso del tiempo y como sucede con muchas ideas profesionales, la independencia editorial ha comenzado a degenerar y en algunos lugares se ha convertido en un aislamiento. A veces, cuando los periodistas tratan de honrarla protegerla de las presiones de los partidos y los intereses comerciales, se ciñen a una búsqueda de su bien ganada independencia por la propia independencia, sin más. No prestar atención a las presiones del exterior puede conducir a una falta de compromiso con la comunidad.” Esta independencia llevada en muchas ocasiones al aislamiento lo vemos claro con la televisión. En como orientan las cadenas su programación a determinados grupos sociales o de población, buscando de esta forma el mayor beneficio posible, con los gastos mínimos creando de esta forma una diferenciación de la sociedad, desde un punto de vista únicamente empresarial. Este beneficio máximo, esta forma de ver el periodismo desde el punto de vista empresarial lleva a lo que los empresarios denominan: “gestión por objetivos”, el libro nos dice, “el problema es que vincular la renta de un periodista al resultado económico del medio en que trabaja modifica sus lealtades. La empresa está diciendo, de manera explícita, que debes de anteponer tu lealtad a la empresa matriz y al accionista, a la lealtad que debes a los lectores, oyentes o espectadores.” se trata a los ciudadanos como simples clientes, y en el mundo de la información como se desprende del libro, los ciudadanos no son clientes. El periodista debe buscar una relación con su lector, una relación de contenidos, una relación intelectual; no una relación de negocio, de venta y compra de un producto, eso no es así, es algo mucho más profundo que eso, es un compromiso con el lector, espectador u oyente. Como declaran Kovach y Rosenstiel: el compromiso es básico para conseguir credibilidad, los ciudadanos no buscan siempre la perfección, la preocupación es mucho más básica que una buena redacción que muchas veces ni se consigue. En sus palabras, “la gente ve sensacionalismo, explotación, y piensan que los periodistas trabajan por dinero, por la fama o , y esto es quizá peor, por una especie de gozo perverso con la infelicidad.”
CAPÍTULO IV: PERIODISMO DE VERIFICACIÓN.
Como dicen los dos autores de este libro, “aunque no hay código que lo establezca, todo periodista actúa confiando en algún método -a menudo muy personal-que le permita obtener información y verificarla, todo periodista posee su propia y particular disciplina de verificación”. El tercer principio del periodismo es: la esencia del periodismo es la disciplina de verificación. Los autores piensan que “el periodismo se diferencia del entretenimiento, la propaganda, la obras de ficción o el arte por su disciplina de verificación”, añadiendo que únicamente el periodismo se centra en el relato fidedigno de los hechos. Rosenstiel y Kovack marcan el papel del periodista en la verificación, “a menudo, los periodistas fracasan cuando pretenden vincular las instituciones más arraigadas de su oficio a cuestiones filosóficas de mayor calado sobre la función social del periodismo. Saben verificar una historia, pero no siempre pueden articular el papel que desempeñan en la sociedad la verificación de una historia. Sin embargo, ese papel forma parte de la función esencial del periodismo.” Estamos pasando de un periodismo de verificación a un periodismo de interpretación, esto es, añadimos información a las noticias ya existentes dando nuestra opinión, en vez de, descubrir y verificar los hechos.
El libro cita los que para ellos son los cinco principios intelectuales de una ciencia de la información: 1, nunca añadas nada que no este; 2, nunca engañes al lector; 3, sé lo más transparente posible sobre tus métodos y motivos; 4, confía en tus propias investigaciones y 5, haz profesión de humildad. Los desarrolla de uno en uno: 1. No añadir nada: más que no añadir nada, sencillamente, no añadir cosas que no ocurrieron. 2. No engañar: no hay que inducir a una interpretación errónea de los hechos, intimamente relacionado con no añadir nada. 3. Transparencia: indica el respeto del periodista por su público, es la protección más eficaz frente a los errores o engaños de las fuentes. Permite mostrar los motivos cívicos del periodista, su credibilidad. La regla de la transparencia, Leonard Downie, director del Washington Post, dice que nos debemos de hacer las siguientes preguntas: ¿Qué necesitan saber mis lectores para valorar esta información por sí misma? ¿Hay algo en mi tratamiento que requiera explicación? 4. Confundir a las fuentes: corolario a la transparencia: la veracidad forma parte del pacto del anonimato. Técnica de la regla de la transparencia, tres pasos: 1, la información debe ser lo más importante o vital para el interés público. 2, los periodistas no deben recurrir al disfraz a no ser que no haya otro modo de conseguir la información. 3, los periodistas deberían de aclarar todos aquellos casos en que hayan engañado a las fuentes para conseguir una información y explicar los motivos. . Originalidad: “si dudas no lo pongas”, “contrastar las informaciones”. Más que publicar una noticia de otro medio, los periodistas tendrían que llamar a una fuente para que la confirmaran. Todo aquello que no se pudiese confirmar de manera independiente no debería ser publicado. 5. Humildad: se deben de mantener escépticos no sólo acerca de lo que oyen de otros, si no, ante su propia capacidad para averiguar los hechos.
Técnicas de verificación: 1ª Edición escéptica: Sandra Rowe, directora del Oregonian de Portland, utiliza un sistema con su director ejecutivo, Peter Bathia, que llaman “edición fiscalizada; consiste en valorar una noticia frase por frase, declaración por declaración, editando tanto las afirmaciones interpretativas como los hechos, Rowe dice que lo aprendió en el Wall Street Journal y que ha sido pensado “ no tanto para descubrir errores de hecho como errores de declaración interpretativa y redacción, para desvelar esas cosas que la gente dice porque se sabe que son verdad”. 2ª Test de veracidad: David Yarnold, director ejecutivo del San Jose Mercury News, ha elaborado una serie de preguntas que ha llamado “test de veracidad”, los redactores deben de responderse las siguientes preguntas: ¿la base de la historia tiene suficientes apoyos? ¿Ha verificado alguien, por medio del teléfono o en persona, todos los números de teléfono, las señas o las direcciones de Internet que aparecen en la noticia?, ¿y los nombre y títulos y tratamientos? ¿Es necesario el material de apoyo para comprender la noticia al completo? ¿Se ha identificado a todos los protagonistas de la historia? ¿Falta algo? ¿Son exactas las citas entre comillas? ¿Las hemos atribuido correctamente? ¿Captan lo que la persona en cuestión quería decir? 3ª No dar nada por sentado: David Protess, catedrático de la Escuela de Medill de Periodismo de la Universidad del Noroeste, dice: no hay que fiarse de los funcionarios, empleados del gobierno o artículos o resúmenes de prensa. Acercate cuanto puedas a las fuentes originales. Sé sistemático. Corrobora tus datos. 4ª El lápiz rojo de Tom French. Es muy simple, antes de entregar sus trabajos, coge una copia impresa y repasa su historia frase por frase con un lápiz de color rojo, poniendo un marca en cada dato y declaración para comprobar si ha verificado todos. 5ª Fuentes anónimas: Joe Lelyveld, director ejecutivo del New York Times, exige a los reporteros y editores que se hagan dos preguntas antes de hacer uso de una fuente anónima: ¿Qué conocimiento directo tiene esa fuente anónima del suceso? ¿Qué motivo, si es que hay alguno, podría tener la fuente para engañarnos o confundirnos, o para exagerar u ocultar datos importantes que puedan alterar nuestra impresión de la noticia.
CAPÍTULO V: INDEPENDENCIA.
Un fragmento de este capítulo dice lo siguiente: “a medida que el periodismo amplía sus límites y evoluciona para satisfacer las necesidades de un público más comprometido y diverso creado por los movimientos sociales de los años sesenta y la democratización de la comunicación impulsada por las nuevas tecnologías,¿ qué características ha de tener una información para que podamos definirla como periodística? La veracidad y el compromiso con los ciudadanos sin duda forman parte de esa definición. Y que desempeñe un papel de vigilancia y proporcione un foro para el debate público. Sin embargo, ¿dónde encaja el periodismo de opinión? ¿No constituye la neutralidad uno de los principios esenciales del periodismo?” también se dice, “ser imparcial o neutral no es un principio esencial del periodismo. Maggie Gallagher opina “uno puede ser partidario de ciertas ideas, periodista de opinión y aún así creer que tiene la obligación de ser justo con quienes no está de acuerdo. Esto está relacionado con el sentido de compromiso hacia tus lectores. Es necesario ser sincero con los lectores, dejarles claros tus puntos de vista y tus preferencias”. También cree que “cuanto más se ve un periodista parte implicada en los sucesos, cuanta mayor lealtad mantenga hacia las fuentes, menos capaz será de considerarse a sí mismo un verdadero periodista”. De esto se deduce el cuarto principio básico del periodismo: los periodistas deben mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informan. Esto se aplica incluso a aquellos que trabajan en el terreno de la opinión, la crítica y el comentario. Citando a Kovach y Rosenstiel, “es importante establecer una distinción entre periodismo de opinión, y la labor de los periodistas informativos afines a una facción ideológica. El primero nos oculta sus intenciones y mantiene un compromiso fiel a principios que comparte con otros periodistas. La segunda pretende ser neutral, pero se vale del concepto de ecuanimidad para producir algo muy distinto: propaganda.”, siguiendo con los autores, “los ciudadanos ven cada vez más a la prensa no como una institución representante del pueblo y que actúa en su nombre, sino como parte de un poder establecido del que se sienten apartados”. Kovack y Rosenstiel concluyen este capítulo con una reflexión final: “al final, es el sentido común y un compromiso perdurable con el principio de lealtad hacia el ciudadano lo que separa al periodismo de la arbitrariedad. Tener opinión no sólo es admisible y natural, sino también valioso para el natural distanciamiento con el que el buen reportero se acerca a una noticia. El periodismo es un oficio basado en la investigación, la comprensión, el aprendizaje, y la educación. Poner barreras en este proceso de descubrimiento es, en definitiva, ser desleal con el ciudadano.
CAPÍTULO VI: VIGILAR AL PODER Y DAR VOZ AL QUE NO LA TIENE.
El siguiente principio fundamental del que nos hablan los autores es: los periodistas deben de ejercer un control independiente del poder. “ El principio de vigilancia del poder se ve amenazado en el periodismo actual por su uso excesivo y por un falso celo destinado más a sorprender a la audiencia que a servir al ciudadano, amenazo a su vez por la clase empresarial que necesita ejercer su papel vigilante”. Datos de los autores muestran que nueve de cada diez periodistas creen que la prensa evita que los políticos hagas cosas que no deben hacer, y este control al poder fue la segunda respuesta más utilizada por los periodistas cuando diferenciaban su profesión de otros tipos de comunicación. Pero no sólo se debe vigilar al poder, sino también, dar a conocer las consecuencias de la acción de ese poder.
Respecto al periodismo de investigación Kovach y Rosenstiel lo dividen en tres modalidades. 1ªPeriodismo de investigación original: son los propios reporteros los que buscan, investigan y documentan la noticia que anteriormente los lectores o espectadores desconocían, ilustrar la labor de presión de la prensa sobre las autoridades en beneficio del ciudadano. 2ª Periodismo de investigación interpretativo: resultado de una cuidadosa reflexión y análisis de una idea y de una meticulosa búsqueda de datos que dan pie a un contexto informativo nuevo y más complejo capaz de ofrecer al ciudadano una mejor comprensión de los hechos. Ofrece una nueva visión más compleja sobre un asunto ya conocido. 3ª Información sobre investigaciones que ya están en curso: el reportaje parte de un descubrimiento o de una filtración referente a una investigación oficial que otros, normalmente organismos gubernamentales, ya han comenzado o están preparando. Los autores afirman, “la labor de un periodista de investigación implica gran responsabilidad no sólo a la hora de verificar los hechos, sino de compartir datos sobre la naturaleza de las fuentes informativas.”
CAPÍTULO VII: EL PERIODISMO COMO FORO PÚBLICO.
Se menciona en este séptimo capítulo el sexto deber de la prensa: el periodismo debe proporcionar un foro público para la crítica y el comentario. Este sexto principio del periodismo es justificado por Kovack y Rosenstiel con citas como las siguientes, “es esencial que los medios de comunicación desempeñen, al mismo tiempo que sirven de vehículos de discusión, el papel de mediador y arbitro con toda honradez”, “porque un foro sin consideración por los hechos no es un espacio de información. Un debate basado en los prejuicios y las suposiciones no es más que una provocación” añadiendo “tan importante es que ese foro ofrezca un espacio a todos los grupos de la comunidad y no sólo a los más influyentes o atractivos”, y otras como, “el debate público no debería ser una carrera por quién alza la voz, un entretenimiento consiste en disputas o grescas políticas. La prensa ha de apostar porque las discusión sea integradora y matizada, una reflexión precisa que defina las cuestiones que ha de debatir la sociedad y sus puntos de encuentro.” Los autores no son ajenos al Internet y a lo que la red, con sus foros y chat crea a la hora de debatir, dar opiniones y crear información cada uno de los usuarios de la red, los autores declaran, “Internet no ha disminuido la necesidad de una prensa que ha de esforzarse por ser responsable. Los boletines electrónicos, los chats, los foros de noticias y otros foros diversos han convertido lo que fueron conversaciones privadas en parte del debate social.”
CAPÍTULO VIII: COMPROMISO Y RELEVANCIA.
En este octavo capítulo aparece el séptimo principio del periodismo: los periodistas han de esforzarse para que el significante sea sugerente (atractivo) y relevante. Los autores consideran, “la tarea del periodista consiste en encontrar el modo de que el significante de cualquier noticia tenga interés y en hallar la mezcla justa de lo serio con lo menos serio en el relato de los acontecimientos del día.” Intentar atraer a los telespectadores únicamente a través del entretenimiento fracasa por tres motivos: el primero, si sólo los atraes con banalidades agotarás sus expectativas y su apetito; el segundo, se destruye la autoridad del medio informativo que se decanta por él para emitir información seria y aleja de él a los espectadores interesados en ella; y el tercero, renuncias a tus puntos fuertes y entras en otros, que otros manejan y dominan mejor que tu. El libro nos aporta una propuestas innovadoras para el entretenimiento: 1ª Quién, qué, donde, por qué y cómo: una nueva definición: Roy Peter Clark, profesor de escritura en el Poynter Institute de Florida, utiliza un método para descongelar una noticia, “ quién pasa a ser el personaje. Qué se convierte en el argumento. Dónde se convierte en el escenario. Por qué es la motivación o la causa. Finalmente, cómo se convierte en la narración, o de qué modo encajan todos los elementos”. 2ª Experimentar con técnicas narrativas. La estructura narrativa más utilizada por los periodistas es muy limitada. 3ª The Hour Glass: Roy Clark, según esta estructura hay que comenzar el artículo contando la noticia lo que ha ocurrido, y luego, se produce una griteta en la pirámide y una frase da comienzo a una narración que por lo general discurre por orden cronológico. 4ª El futuro del método pregunta – respuesta: Jay Rosen, catedrático de periodismo de la Universidad de Nueva York afirma que el método cuenta con grandes ventajas, permite dar un tratamiento cercano al ciudadano y un uso muy positivo para Internet. 5ª El relato de experiencias: Michael Herr, en su libro Despachos de guerra es una de las obras más importantes de la guerra de Vietnam y muestra un detalle perfecto de los hechos a través de la experiencia. 6ª Redundancias, reiteraciones: Doug Marlette, “contar, no mostrar, dar lecciones, caer en el didactismo”, “sucede cuando un corresponsal describe al telespectador lo que está viendo”, o sea, cuando no avanza la narración. 7ª Imaginación: Anni Lang profesora en el Institute for Comummunicationd Research de la Universidad de Indiana, “no hay mejor forma de aterrorizar a alguien que decirle: hay una serpiente detrás de ti, se queda más impresionado que si se la enseñas. 8ª Relacionar la noticia con temas de mayor calado: la revelación: el corresponsal de la NBC John Larson, “no basta con sorprender al lector, la sorpresa debe tener alguna intención”. 9ª El personaje y los detalles: el periodismo no consigue mostrarnos el personaje que se oculta tras el protagonista de una noticia. 10ª Encontrar la metáfora o la estructura oculta de cada noticia, ABC News Robert Krulwich, “he de ocuparme de muchos temas abstractos, si tienes el gancho ya está”. 11ª La narración al servicio de la verdad: una especie de metanarración, mayor atractivo que no debemos olvidar es que la noticia sea cierta.
CAPÍTULO IX: LAS INFORMACIONES DEBEN SER EXHAUSTIVAS Y PROPORCIONADAS.
El octavo principio del periodismo es de pedido cumplimiento por parte de los ciudadanos hacia los periodistas: las informaciones deben ser exhaustivas y proporcionadas. Kovach y Rosenstiel justifican este octavo principio con afirmaciones tales como, “un periodismo que deja otras noticias más importantes en el camino es como un mapa al que le faltan carreteras”, “lo que para algunos es noticia a otros les resulta irrelevante”, “ la proporción y la exhaustividad son en periodismo materias subjetivas. Que sea difícil definirlas, sin embargo, no significa que sean menos importantes para el periodismo que para la cartografía. Al contrario, esforzarse por conseguirlas es esencial para la acogida popular del periodismo,- y para su salud económica -”, “ si el periodismo sólo ofrece a los ciudadanos la información que éstos, por adelantado, le han dicho que prefieren, el periodismo sólo les hablará de esa parte de la comunidad que ya conocen”.
CAPÍTULO X: LOS PERIODISTAS TIENEN UNA RESPONSABILIDAD CON SU CONCIENCIA.
Como dice el libro, al final, el periodismo es un gesto de carácter. La ética es clave en el periodismo y aunque no caigamos en ella cada vez que elegimos un periódico, una revista, una radio o una cadena de televisión, optamos a una autoridad, un criterio de los periodistas que trabajan en el medio. El último criterio que es el más esquivo de todos, pero es el que da cohesión a los demás es el siguiente: los periodistas tienen una obligación con su conciencia personal. Los autores nos dicen que la noción de conciencia moral es algo en lo que muchos, si no la mayoría de los periodistas con quienes hemos hablado, creen profundamente. “Cada reportero ha de elaborar sus propias reglas y sus propios criterios de manera individual, y de modelar su carrera por si mismo”, comenta Bill Kurtis al equipo de profesores universitarios que colabora en nuestra investigación. Finalizando con una cita de Kovach y Rosenstiel, “el elemento final de la ecuación consiste en cómo los miembros de la comunidad, es decir, los ciudadanos, se convierten en parte del proceso. ¿Qué responsabilidades tienen? Los periodistas aducen que si la prensa decae al infotenimiento, es en última instancia culpa de los ciudadanos. Pero no debería ser así los periodistas deben lealtad a los ciudadanos.
ANÁLISIS Y OPINIÓN DEL LIBRO.
Comienzo el análisis del libro con una cita de los autores que aparece en la introducción, “necesitamos información para vivir la vida que nos es propia, para protegernos, para establecer vínculos, para identificar amigos y enemigos. El periodismo no es más que el sistema que la sociedad ha creado para suministrarnos información. Por eso nos importa tanto la esencia de las noticias y del propio periodismo: ambos tienen gran importante para nuestra calidad de vida, para nuestros pensamientos y para nuestra cultura”.
Esta “necesidad de información” de la que nos hablan los autores es la clave para entender el funcionamiento social de una sociedad, en el comportamiento de las personas unas con otras. Es necesaria una división de las personas dentro del mundo de la información, donde encontramos dos grandes grupos: los profesionales de la información y los ciudadanos. ¿Qué aporta el periodismo a los ciudadanos? Kovach y Rosenstiel nos lo dejan claro: “el periodismo ofrece algo único a la sociedad: la información independiente, veraz, exacta y ecuánime que todo ciudadano necesita para ser libre”. Siguiendo a los autores también considero acertada la afirmación de que el periodismo pasa por una situación de crisis, motivada por la cultura actual, la crisis económica e incluso una crisis de identidad de los propios periodistas en un mundo cambiante, pero considero una vez leído el libro, que esto puede cambiar. Si los periodistas consiguen tener claro cual es su papel, cuales son sus funciones y el rol que desempeñan en la sociedad, el periodismo volverá a ser uno de los grandes poderes de la sociedad. Kovach y Rosenstiel nos dan a lo largo del libro claves para que esto suceda, las claves del periodismo. Debemos de tener claro que cada generación y cada sociedad posee su propio periodismo y está marcada por la economía, por los empresarios controladores de los medios de comunicación, pero como se puede leer en el libro: el periodismo no debe olvidar su compromiso con los ciudadanos, su lealtad hacia ellos, hacia la sociedad.
No se puede medir la calidad de un periodista o de un medio por la audiencia, los ciudadanos no deben ser audiencia sin más, se debe de crear una conexión con ellos. “Un periodismo en el que la noticia tiene como objetivo la mayor audiencia posible deja fuera a la mayor audiencia posible”.
Al ciudadano se le debe dar la verdad, la verdad de aquello que ha sucedido, pero la verdad en su sentido más puro es imposible de conseguir, por lo que el periodista se convierte en la mayoría de ocasiones en un gestor de información para los ciudadanos. Pero nunca debe de perder de vista la verificación y la búsqueda de la verdad en su compromiso con el ciudadano.
“Los periodistas deberían comprender que han sido socavados ” dicen Kovach y Rosenstiel. Se refieren a como han sido socavados por los empresarios, como están atados a unos objetivos, a un sueldo y a la presión de realizar su oficio en función a unas pautas marcadas por la economía. Los autores nos dicen que esto no debería ser así, que el periodista se debe mover por la lealtad al ciudadano, a la verdad, y a la esencia de su oficio; y es cierto al cien por cien, pero también hay que comprender que de lealtad no se vive, que es necesario un sueldo a final de mes, y más en la situación de crisis económica mundial.
Kovach y Rosenstiel apuntan, “los ciudadanos ven cada vez más a la prensa no como una institución representante del pueblo y que actúa en su nombre, sino como parte de un poder establecido del que se sienten apartados”.
Esto es lo que no puede suceder. Esto es lo que se debe cambiar. Los ciudadanos no tienen que ver así al os periodistas y a la prensa en general, es lo que se debe de cambiar de base, dar un giro y cambiar esa visión de los ciudadanos. “Al final, es el sentido común y un compromiso perdurable con el principio de lealtad hacia el ciudadano lo que separa al periodismo de la arbitrariedad”, este es el camino a seguir.
El periodista nunca debe de perder de vista el por qué se quiso dedicar a esta profesión, cuales fueron los motivos que le acercaron a ella, Kovach y Rosenstiel afirman, “ para muchos periodistas, la dimensión moral del periodismo es particularmente importante, porque fue lo que en realidad les condujo a la profesión. Cuando se interesaron por primera vez en él, a menudo en su adolescencia, lo que más atrajo a muchos de ellos fueron los elementos más básicos: denunciar las iniquidades del sistema, llegar a la gente, crear comunidad. Siempre teniendo claro que “la capacidad para ser fieles a su conciencia es mucho más importante que cualquier otra cosa en la que puedan creer o que cualquier fe que puedan aportar a su trabajo. La credibilidad, más que la objetividad, es lo más importante del periodismo”.
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